Vergüenza en Tarragona.

Nàstic 4 -0 Espanyol.

No hubo color. Sí, bueno, el grana. El Nàstic ridiculizó al Espanyol en una primera parte espectacular, nunca vista hasta ahora en el Nou Estadi. El Nàstic fue un torbellino que sepultó todas las posibilidades de puntuar del conjunto blanquiazul, que no se enteró y ya le habían marcado cuatro goles por culpa de los enormes fallos defensivos de un equipo que era sólido lejos de Montjuïc hasta ayer. Valverde se tomó la segunda parte como un entrenamiento.
El día que estaba en juego el futuro de Paco Flores como entrenador del Nàstic, el día en que la nueva junta directiva grana había decidido dar el finiquito al técnico si perdía con el Espanyol –en teoría, la cosa más lógica si se examinaba la clasificación–, ese día, esa jornada, ese domingo, va el Nàstic y se come a un Espanyol desconocido, abúlico, señorito, en un partido cargado de tensión. Ayer, el Nàstic saltó al terreno sabiendo que solo podía ganar, que su futuro en Primera pasaba por derrotar al Espanyol, el primer rival de la segunda vuelta. Era ganar o ganar, sí o sí. Ganar como fuera, jugando bien o mal, pero sumar tres puntos porque al conjunto de Flores ya no le vale ni siquiera el empate.
Resultó que el Nàstic se encontró a un Espanyol perdido, pasivo, un conjunto blanquiazul descolocado, que saltó al césped creyéndose que tenía asegurado el empate desde el inicio del choque. Fue un combate desigual entre un equipo conectado, que sabía lo que tenía que hacer, que metía la pierna, que no se arrugaba, que buscó las espaldas de los blanquiazules desde el primer instante, y otro equipo que tenía puesta la mente en no se sabe dónde.

LAGUNAS COLECTIVAS
El Espanyol dejó hacer al Nàstic desde el inicio, y así le fue. Los goles granas llegaron con una facilidad pasmosa gracias a las enormes lagunas colectivas de un grupo que se había convertido en un bloque difícil de batir lejos de Montjuïc desde la cuarta jornada.
Esa fama de conjunto sólido, compacto, serio, trabajador, se vino abajo en 45 minutos. El Nàstic se merendó al Espanyol en una primera parte para encuadrar. La defensa visitante fue un coladero, su centro del campo nunca pudo con Morales y Generelo, y las bandas nunca existieron. En cambio, el Nàstic fue un vendaval de buen juego, de balones largos, de diagonales peligrosas, de centros medidos, de disparos a puerta. El colista, ese equipo desahuciado, con un entrenador que ayer se jugaba el cargo, pasó por encima de un Espanyol que quería ganar para entrar en la lucha por la UEFA, ridiculizó a un equipo que quería vengarse por la inesperada derrota de la primera jornada en Montjuïc.
Portillo, Campano, Pinilla y Navas, marcaron cuatro goles en 45 minutos en la mayor goleada recibida por el Espanyol este año. El Nàstic se aprovechó de un equipo que nunca pudo parar a nadie. El grupo de Flores se encontró con una defensa de cristal. Los delanteros granas llegaron como quisieron al área de Kameni y encima estuvieron acertados en la finalización, el gran problema del colista, que jugaba bien pero no marcaba. Hasta los propios jugadores blanquiazules se dieron cuenta de tanto despropósito y tantos fallos, y acabaron despotricando en el campo de un árbitro que no tuvo nada que ver en la empanada perica. Peor no se podía jugar. Sin presión, sin profundidad, sin tensión, sin colocación, sin rabia, sin gol. Sin reacción.

UN PARTIDILLO
El partido finalizó en el minuto 45. Valverde, que tuvo que darse cuenta al cuarto de hora que su equipo perdería el partido, hubiera tenido que cambiar a los 11 jugadores en el descanso. El encuentro se convirtió en un partidillo de entrenamiento en la segunda parte. El preparador blanquiazul dio entrada a Pandiani, Torrejón y Jonatas para que disputaran los minutos de la basura, que ayer, excepcionalmente fueron 45, pensando en el próximo partido de Liga en casa. Al Nàstic ya le fue bien. El asunto era asegurarse el triunfo, esos tres puntos vitales para lograr el milagro de la salvación. El espectáculo ya lo había ofrecido en la primera parte.

Vergüenza, es lo que sintió el aficionado blanquiazul tras el partido.

Una respuesta a Vergüenza en Tarragona.

  1. Carme dice:

    JMiquel, me gusta que hayas publicado esta noticia. Demuestra tu honestidad, pues sé cuánto adoras a tu equipo. ¡Ánimo que vendrán mejores partidos!
    Y felicidades por el blog tan chulo.

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