El Espanyol se complica la 7ª plaza ante el Betis

Abril 23, 2007

Manuel Angel Pérez Lima era el árbitro. Hizo de todo menos impartir justicia. Espanyol y Betis acabaron indignados

El Espanyol tiene muy difícil estar en Europa la próxima temporada tras no saber ganar un partido que lo tuvo en la mano y que llegó al minuto 90 perdiendo. Montjuïc vivió ayer uno de esos encuentros que rara vez se ven en la Liga. Todo fue muy extraño, hasta el pésimo arbitraje de Pérez Lima, el triste protagonista. Estuvo lamentable. El Espanyol necesitaba ganar para seguir aspirando a la séptima plaza que, a lo mejor, permite jugar la próxima edición de la Copa de la UEFA. El Betis no podía perder para no complicarse más su existencia en la clasificación. Y todo empezó muy de cara para los locales. Al minuto 9, Riera cabeceaba de espaldas a la portería una falta sacada por Luis García y hacia subir el 1-0 en el marcador. Fue el inicio de los mejores momentos de un Espanyol que gozó de varias acciones para sentenciar el resultado. La falta de acierto y efectividad, se pagó muy caro.

El Betis quería pero no podía. El partido se le estaba escapando de las manos, pero en dos minutos varió el panorama.

Era el minuto 44 cuando el conjunto bético saca un córner que no despeja la defensa local, Nano toca el balón y Edu remata.

Con el 1-1 empezaba otro encuentro, lo que nadie podía imaginarse es que en el último minuto el árbitro expulsase a Pandiani con tarjeta roja. El uruguayo, efectivamente, le da un manotazo a Nano, pero es que los dos venían empujandose, agarrandose… Con un amarilla hubiera tenido suficiente. La situación cambiaba radicalmente. Al Betis se le encendía la luz para la segunda parte.

El Espanyol supo mantener el tipo hasta que, de nuevo, en dos minutos se le complicaba aún más. Fernando estrella un tiro al palo (76’) y a la siguiente acción, Edu finaliza un centro de Rivera que no ataja Kameni. El 1-2 dejaba todo muy favorable al Betis. Valverde dio entrada a toda su artillería: Tamudo y De la Peña.

Llega el tiempo de descuento. Pérez Lima, a petición de su auxiliar, anula un gol de Tamudo por supuesto fuera de juego. Muy discutible la decisión. La indignación en Montjuïc es grande hasta que, en la siguiente jugada, el árbitro señala penalty por un derribo de Contreras a Tamudo. No era falta.

Volvió a equivocarse el colegiado. Tamudo marcó el definitivo 2-2 en el tiempo de descuento, mientras que las aficiones -las dos- clamaban contra la pésima actuación de Pérez Lima.

Imaginense lo que pasó después. Tres expulsados del Betis y el Espanyol que tuvo otra oportunidad para conseguir el tercer tanto. Al final, un empate que deja a los españolistas casi sin opciones de seguir luchando por un puesto en Europa. La sexta plaza está a ocho puntos y la séptima queda a siete. Una ventaja que parece insalvable a estas alturas de la competición. Todo hace indicar que el equipo de Valverde se jugará el éxito de la campaña en la Copa de la UEFA.

Riera fué el autor del 1er gol perico y el mejor del partido junto a Tamudo en clave espanyolista


El Espanyol empuja hacia Segunda a la Real gracias a un gol de Coro (1-0)

Abril 8, 2007

El partido retrató a la perfección el mundo en el que viven ambos equipos. El Espanyol; motivado con la Copa de la UEFA, tibio en la Liga. La Real; inofensiva, sin referencias futbolísticas, es un conjunto falto de fe en medio de una temporada angustiosa que ve la salvación ya a ocho puntos de distancia a falta de nueve jornadas. Visto el panorama inicial, ni el público de Montjuïc ni los propios jugadores se enchufaron hasta bien entrada la segunda parte. Más que un partido de fútbol, Espanyol y Real Sociedad comenzaron ofreciendo un puñado de rechaces, pases erróneos y despistes, para aburrimiento de una grada apática, tan sólo animada por los 500 seguidores de la Real desplazados a Barcelona.

No cabía esperar un fútbol demasiado elaborado del Espanyol porque su técnico, Ernesto Valverde, cambió de arriba a abajo su alineación con respecto al que jugó en la UEFA ante el Benfica (3-2). Sólo el central Marc Torrejón repitió titularidad y el equipo, con la mente ya puesta en el partido de vuelta en Lisboa, lo acusó. Ito y Eduardo Costa, encargados de sostener al Espanyol, no conectaron con Jonatas, teórico sustituto de De la Peña, un jugador prometedor, falto de ritmo pero con una excelente conducción de la pelota y protagonista de la única aproximación con peligro del Espanyol en la primera mitad, un disparo lejano que rozó el poste derecho de Bravo.

Tampoco la Real Sociedad se preocupó demasiado por la estética de su juego. Es un equipo condenado a jugar cada partido como si fuera el último, agobiado por una clasificación implacable. Aún no ha ganado un partido lejos de Anoeta y sólo ha marcado cinco goles fuera de casa, detalles que pesan sobre su fútbol como la piedra que Sísifo arrastraba una y otra vez. El partido, después de una primera mitad soporífera, se abrió en la reanudación, cuando Espanyol y Real Sociedad se sacudieron la pereza de verse inmersos en un partido incómodo para ambos.

Fue el Espanyol el más despierto. Kameni blocó un balón tras un córner botado por la Real y construyó un contragolpe definitivo ante la pasividad de la Real. Jonatas condujo la pelota durante 30 metros y habilitó a Coro, muy rápido por la banda derecha, que logró el gol en la segunda jugada, tras el rechace de Bravo. El jugador que acreditó la salvación del Espanyol de Lotina la pasada temporada con un gol en el último suspiro fue el encargado de apuntillar a la Real con otro gol, en la misma portería. Lotina no encontró recursos para contrarrestar la ventaja del Espanyol. Dio entrada a Díaz de Cerio en sustitución de Mikel Alonso, pero la Real no reaccionó, atenazada por la clasificación y sin argumentos ofensivos para acercarse a la meta rival. De Kovacevic tampoco hubo noticias.

Aunque el choque se convirtió en un intercambio de contragolpes, el equipo vasco no dio con la tecla, incapaz de poner en apuros a Kameni, resignado a seguir arrancando jornadas del calendario sin otra esperanza que un milagro de última hora para mantenerse.


Espanyol y Llevant ofrecen un pobre espectáculo 1-1

Marzo 21, 2007

El Espanyol y el Llevant se repartieron los puntos en Montjuïc (1-1) en un partido aburrido, falto de ritmo y carente de calidad, en el que el conjunto valenciano puso algo más de ganas que su rival, pero idéntico desacierto de cara a puerta.

A este Espanyol, que parece destinado a hacer algo grande en Europa este año, le cuesta horrores engancharse al torneo doméstico cuando juega en casa, sobre todo porque su fútbol, diseñado para hacer daño a la contra, no encuentra salida cuando se enfrenta a un equipo bien armado atrás y que no busca la portería contraria con la misma intensidad con la que defiende la propia.

El Llevant, que pelea por eludir el descenso desde la primera jornada de Liga, no está para darse ninguna alegría, y esta tarde saltó al césped del Olímpico con el propósito de jugar sin regalar nada al rival.

El equipo valenciano cumplió con el guión a medias, pues pudo adelantarse en la primera jugada del partido, logró marcar poco después y, sin embargo, no supo conservar el resultado hasta el final.

El Llevant dio el primer susto al Espanyol a los veinte segundos de partido.

Un centro de Kapo por la banda izquierda que se paseó entre una nube de defensas blanquiazules antes de llegar a Reggi, quien estrelló el balón contra las piernas de Kameni.

El delantero visitante no desperdiciaría, antes del cuarto de hora, su segunda ocasión para batir al meta camerunés: un balón caído del cielo tras un mal despeje de Riera con la testa que conectó con la diestra al fondo de la red (0-1).

El tanto del conjunto valenciano fue un castigo merecido para un Espanyol muy impreciso atrás y con muchos problemas para salir con el balón jugado y un justo premio a la mayor ambición del Llevant, muy metido en el encuentro desde el minuto inicial y mejor posicionado en el campo que su rival.

Sin embargo, ahí acabó todo el peligro visitante en la primera mitad. El genio de Riera, que ya había puesto en apuros a Molina con un disparo seco desde el pico del área antes del gol del conjunto levantino, afloró, esta vez para bien, a los veinte minutos de juego, cuando bajó al piso un balón colgado por Jarque y regaló el tanto del empate a Luis García, que sólo tuvo que empujar la pelota al fondo de la red (1-1).

El gol blanquiazul no sólo sirvió para igualar el resultado sino también un partido que hasta ese momento se estaba decantando, por juego y ocasiones, del lado visitante. El Espanyol se vino un poco más arriba y el Levante dejó de merodear con peligro la portería de Kameni, pero ni unos ni otros hicieron más méritos para que el marcador se moviera.

Sólo un acción de Riera, empeñado en enmendar su error en el tanto visitante, rescató el partido de la atonía poco antes del descanso, al enviar un zurdazo al palo después de colarse en el área tras sortear a varios jugadores granotas.

Si el partido tuvo poco ritmo en la primera mitad, menos lo tuvo aún en la segunda, donde Espanyol y Levante rivalizaron en errores, imprecisiones y despropósitos a partes iguales.

Esta vez Tamudo no pudo hacer nada.


Osasuna 0-2Espanyol

Febrero 26, 2007

Suma y sigue. El once blanquiazul ha puesto la directa y contabiliza con triunfos sus últimas participaciones.

El Reyno de Navarra se rindió a la evidencia. El Espanyol fue mejor que Osasuna y le superó en casi todas las facetas del juego. Se defendió mejor y tuvo más pegada en ataque. Nadie puede, por tanto, discutir el brillante triunfo de los hombres de Valverde en Pamplona. Una victoria que reafirma la apuesta de los españolistas. Definitivamente, han dado una patada al ‘fantasma del descenso’ y presentan su candidatura para entrar en la lucha por Europa.

Fue el triunfo del orden. Del equilibrio. Del trabajo de equipo. Y es que la mejor virtud de los españolistas, aparte de que supieron leer perfectamente el tipo de partido que había que jugar, es que funcionaron como un bloque. La actitud, la concentración fue determinante, pero por encima de todo hay que destacar el acierto de los hombres de arriba. Magnífico encuentro de Jonatas, de Coro, de Moha, de Luis García y de Tamudo. Los goles los sellaron Coro y Tamudo, pero la aportación del resto fue determinante.

El equipo de Valverde atraviesa el mejor momento de la competición. En la UEFA llevan un paso firme y contundente desde el inicio, pero es que en la Liga empiezan también con la misma dinámica. El triunfo de Pamplona ratifica no pasar los habituales apuros de los últimos años a los que nos tenían acostumbrados y es una presentación en toda regla de la candidatura europea del Espanyol. Puede parecer inoportuno hablar de eso ahora, pero los blanquiazules se quedan a sólo cuatro puntos de las plazas de la Copa de la UEFA. Nada impide soñar, más cuando uno detecta las buenas impresiones que transmite el equipo.

Osasuna es la última víctima del enrachado Espanyol. Nada pudo hacer. Los navarros lo intentaron con todas sus fuerzas y con todo el corazón, pero acabaron desquiciados. Fueron incapaces de superar el orden defensivo del rival y, encima, no supieron atar en corto a los goleadores españolistas. Acabaron reconociendo la superioridad del contrario y no rentabilizaron la rigurosa expulsión de Jarque para, por lo menos, dar emoción a los minutos finales.

El Espanyol supo sobreponerse a la ausencia de gente importante. Jonatas jugó su mejor partido desde que llegó al equipo y asumió el papel de De la Peña. No fue, sin embargo, un equipo que encandilase con un fútbol espectáculo pero si con juego serio y muy equilibrado. Y eso es tan importante como ver cuatro jugadas de esas que repiten la televisión hasta la saciedad.

Y es que Valverde ha sabido dotar al Espanyol de un patrón de juego que es tremendamente efectivo en campo contrario. Ahora, para completar la felicidad de todos, falta que esta dinámica como visitante se traslade a Montjuïc, donde se han escapado algunos puntos que habrían permitido a los españolistas estar peleándose por Europa. Y no hablo, precisamente, de la UEFA.

Osasuna: Ricardo; Izquierdo, Cuéllar (Muñoz, m.78), Miguel Flaño, Corrales; Juanfran, Puñal, Raúl García, Héctor Font (Juanlu, m.67); Soldado y Milosevic (Webó, m.54).

Espanyol: Kameni; Lacruz, Torrejón, Jarque, Chica; Coro (David García, m.78), Jonatas (Costa, m.72), Moisés, Moha; Luis García y Tamudo (Pandiani, m.85).

Goles: 0-1, m.13: Coro. 0-2, m.65: Tamudo.

Árbitro: Manuel Enrique Mejuto González, del Comité Asturiano. Expulsó con roja directa al jugador del Espanyol Jarque (m.76). Amonestó a Puñal (m.11), Soldado (m.75) y Miguel Flaño (m.81), de Osasuna, y a Chica (m.37), del Espanyol.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigésima cuarta jornada de Liga disputado en el estadio Reyno de Navarra ante 16.165 espectadores.

Video goles del partido


Vergüenza en Tarragona.

Enero 29, 2007

Nàstic 4 -0 Espanyol.

No hubo color. Sí, bueno, el grana. El Nàstic ridiculizó al Espanyol en una primera parte espectacular, nunca vista hasta ahora en el Nou Estadi. El Nàstic fue un torbellino que sepultó todas las posibilidades de puntuar del conjunto blanquiazul, que no se enteró y ya le habían marcado cuatro goles por culpa de los enormes fallos defensivos de un equipo que era sólido lejos de Montjuïc hasta ayer. Valverde se tomó la segunda parte como un entrenamiento.
El día que estaba en juego el futuro de Paco Flores como entrenador del Nàstic, el día en que la nueva junta directiva grana había decidido dar el finiquito al técnico si perdía con el Espanyol –en teoría, la cosa más lógica si se examinaba la clasificación–, ese día, esa jornada, ese domingo, va el Nàstic y se come a un Espanyol desconocido, abúlico, señorito, en un partido cargado de tensión. Ayer, el Nàstic saltó al terreno sabiendo que solo podía ganar, que su futuro en Primera pasaba por derrotar al Espanyol, el primer rival de la segunda vuelta. Era ganar o ganar, sí o sí. Ganar como fuera, jugando bien o mal, pero sumar tres puntos porque al conjunto de Flores ya no le vale ni siquiera el empate.
Resultó que el Nàstic se encontró a un Espanyol perdido, pasivo, un conjunto blanquiazul descolocado, que saltó al césped creyéndose que tenía asegurado el empate desde el inicio del choque. Fue un combate desigual entre un equipo conectado, que sabía lo que tenía que hacer, que metía la pierna, que no se arrugaba, que buscó las espaldas de los blanquiazules desde el primer instante, y otro equipo que tenía puesta la mente en no se sabe dónde.

LAGUNAS COLECTIVAS
El Espanyol dejó hacer al Nàstic desde el inicio, y así le fue. Los goles granas llegaron con una facilidad pasmosa gracias a las enormes lagunas colectivas de un grupo que se había convertido en un bloque difícil de batir lejos de Montjuïc desde la cuarta jornada.
Esa fama de conjunto sólido, compacto, serio, trabajador, se vino abajo en 45 minutos. El Nàstic se merendó al Espanyol en una primera parte para encuadrar. La defensa visitante fue un coladero, su centro del campo nunca pudo con Morales y Generelo, y las bandas nunca existieron. En cambio, el Nàstic fue un vendaval de buen juego, de balones largos, de diagonales peligrosas, de centros medidos, de disparos a puerta. El colista, ese equipo desahuciado, con un entrenador que ayer se jugaba el cargo, pasó por encima de un Espanyol que quería ganar para entrar en la lucha por la UEFA, ridiculizó a un equipo que quería vengarse por la inesperada derrota de la primera jornada en Montjuïc.
Portillo, Campano, Pinilla y Navas, marcaron cuatro goles en 45 minutos en la mayor goleada recibida por el Espanyol este año. El Nàstic se aprovechó de un equipo que nunca pudo parar a nadie. El grupo de Flores se encontró con una defensa de cristal. Los delanteros granas llegaron como quisieron al área de Kameni y encima estuvieron acertados en la finalización, el gran problema del colista, que jugaba bien pero no marcaba. Hasta los propios jugadores blanquiazules se dieron cuenta de tanto despropósito y tantos fallos, y acabaron despotricando en el campo de un árbitro que no tuvo nada que ver en la empanada perica. Peor no se podía jugar. Sin presión, sin profundidad, sin tensión, sin colocación, sin rabia, sin gol. Sin reacción.

UN PARTIDILLO
El partido finalizó en el minuto 45. Valverde, que tuvo que darse cuenta al cuarto de hora que su equipo perdería el partido, hubiera tenido que cambiar a los 11 jugadores en el descanso. El encuentro se convirtió en un partidillo de entrenamiento en la segunda parte. El preparador blanquiazul dio entrada a Pandiani, Torrejón y Jonatas para que disputaran los minutos de la basura, que ayer, excepcionalmente fueron 45, pensando en el próximo partido de Liga en casa. Al Nàstic ya le fue bien. El asunto era asegurarse el triunfo, esos tres puntos vitales para lograr el milagro de la salvación. El espectáculo ya lo había ofrecido en la primera parte.

Vergüenza, es lo que sintió el aficionado blanquiazul tras el partido.


Deportivo 0-0 Espanyol

Enero 25, 2007

El Espanyol salío con vida de Riazor (0-0) gracias a la falta de pegada de un renovado Deportivo de la Coruña que demostró al fin las grandes condiciones de su plantilla con un juego que promete resultados a corto plazo. Sólo la mala suerte y la falta de un nueve claro privaron a los gallegos de una victoria más que mercida ante un conjunto catalán que se quedó a años luz del nivel mostrado ante el Barcelona.

Parece que Caparrós ha encontrado el Deportivo que andaba buscando. Desde los primeros compases de partido se vio un equipo gallego dinámico, luchador y eléctrico en sus hombres de arriba. Todo indica que ya queda lejos aquel conjunto timorato que se dedicaba a vivir del fallo del rival.

Los gallegos lograron neutralizar sin problemas las contra más peligrosas de la Liga. Caparrós apostó por jugar por banda y sus rápidos extremos no le defraudaron. La versatilidad en la izquierda de Cristian y la calidad y rapidez de Estoyanoff hacían mella una y otra vez en la nerviosa defensa perica. Un gran centro del ex barcelonista lo desaprovechó el uruguayo que se entretuvo demasiado. Cinco minutos después, un gran pase al área del extremo charrúa no pudo finalizarlo Riki por milímetros.

Gol fantasma

El dominio de los gallegos era brutal. Caparrós había entramado una tela de araña que maniató a un De la Peña que se vio obligado a retrasarse para entrar en juego y ahí el cántabro perdió toda su efectividad. Tras un buen chut de Capdevila que despejó Kameni llegó la gran ocasión del partido. Riki se marchó con gran potencia por línea de fondo dio el pase de la muerte a Arizmendi que falló lo infallable. Solo y sin portero chutó al larguero y el balón cayó encima de la línea de gol.

Tras el increíble error, Riki cogió los galones. El madrileño se hizo dueño de la banda derecha y bombardeó el área espanyolista con continuos centros envenenados que nadie supo rematar. La falta de un nueve claro mató a los de Caparrós.

Después de la siesta en el primer acto el Espanyol salió algo más ‘enchufado’ al partido, pero los gallegos no se dejaron impresionar y siguieron intentándolo demostrando que su moral está totalmente recuperada. Sendos chuts de Estoyanoff y Riki volvieron a dejar claro quién era el dueño del partido. Instantes después llegaría la jugada polémica del encuentro. Pase al hueco para Arizmendi que arrancó en línea con el último defensor y fusiló a la red tras un zurdazo impresionante. Parecía que la justicia había llegado al fútbol, pero el juez del partido no opinó lo mismo y anuló el tanto.

El poste salva al Depor

Con las fuerzas gallegas mermadas el Espanyol pudo sorprender. En la única contra que armó el conjunto catalán en todo el partido, Tamudo se quedó delante del portero y su tiro cruzado se estrelló con el poste. El susto en Riazor fue tremebundo. Tras la única oportunidad de los de Valverde, el Deportivo se echó algo para atrás. Los cambios terminaron por acabar con el partido y sólo un remate de cabeza de Riki inquietó a Kameni. Al final reparto de puntos que sólo deja contento a un Espanyol del que se esperaba mucho más tras su ´’baño’ al Barça.

Cristian y Tamudo buscan un balón aéreo. Fue un partido de mucho desgaste físico pero de poco juego.